Los síntomas de la esclavitud del liderazgo tienen su aparición con los grilletes digitales que limitan el pensamiento amplio y mutila la libertad del ser.   

La esclavitud ya no se representa por el dominio de una persona sobre las otras, sino por la polarización de la información con pensamientos binarios.

El primer obstáculo en la creación de Políticas Públicas es desconfigurar lo que existente para establecer los beneficios y riesgos en lo intangible y lo tangible. Para Michel Foucault[1], en este contexto, lo tangible o cuerpo social se regula a través de la biopolítica que ejerce un biopoder que controlar y vigilar al ser.  Por otro lado, en lo intangible no existe un cuerpo capaz de ser regulado, ni controlado o vigilado. Byung-Chul Han[2] plantea la psicopolítica como un enfoque muy interesante para definir tal situación actual. Han, señala que la psicopolítica digital plantea un psicopoder con la capacidad de intervenir psicológicamente en los internautas. Aunque, cabe preguntarse ¿Quién o qué interviene psicológicamente? No lo sabemos, lo cierto es que la psicología digital controla la conducta social y configura un totalitarismo muy peligroso y deja pequeño a cualquier dictador del pasado, es así como el impulso de la digitalización a consecuencia del COVID-19 nos muestra destellos de viejos enemigos de los sistemas democráticos.

Puede que la psicopolítica digital manipule la conciencia colectiva y limite nuestra voluntad de participar en la cosa pública; aunque, por otra parte, la digitalización proporciona un nuevo modelo de participación con una particular visión de lo digital, accesible en cualquier lugar y momento. Según Bennis, W., Spreitzer, G. Y Cummings, T. (2002; p.25), debemos preguntarnos “¿Podremos aprender a la misma velocidad con la que cambia el mundo?”. Tal vez la respuesta sea “No”, pero estamos convencidos de que “Si” si se puede generar propuesta que permita desarrollar políticas públicas innovadoras, para ello se deben capacitar con habilidades digital a los legisladores, políticos, stakeholders y a la sociedad en general, es aquí, donde se resalta la importancia de espacios de formación que proporcionen una capacitación digital y facilite la creación de políticas públicas cónsonas con las necesidades sociales y garantes del resguardo de las personas ante el uso inadecuado de las tecnologías.

Věra Jourová vicepresidenta de la Comisión Europea para los Valores y la Transparencia, en una entrevista[3], señaló que el juego ha cambiado y se deben crear estrategias nuevas especialmente con la digitalización. No será fácil, en parte por la dificultad en la determinación de los líderes en romper esquemas tradicionales de gestión y en parte, por la inclusión de la sociedad en un tema aún muy innovador e inaccesible para muchas personas. Jourová señala que “debemos esforzarnos más en mantener la democracia, el estado de derecho y los derechos fundamentales”.    

La estrategia planteada por la mayor parte de los estados democráticos actuales ha provocado una paradoja extraordinaria en la vida política internacional. A fin de salvaguardar su independencia, estos estados han sido capaces de dotarse de los medios –armas nucleares, etc.- necesarios para perpetrar, si fuera preciso, la más antidemocrática de las acciones que uno pudiera jamás imaginarse: la destrucción de la propia humanidad.

GURUTZ JÁUREGUI, 2000

La dictadura se encubre con una sombra pandemia que se aferra a su víctima sin avisar y con la confusión como estrategia para capturar la psique colectiva de una ciudadanía que es embestida como presa. Esta pandemia, además, está acompañada de un malestar ciudadano que desea una profundización democrática, esto se traduce en la percepción de rechazo sobre la política y lo público. Es por ello, que debemos configurar un posliderazgo que erija claramente arquetipos democráticos fuertes, adaptados a las transformaciones que el futuro emplace[4] y propicie el desarrollo de sistemas políticos nuevos e innovadores fundamentados en valores democráticos con una visión de futuro. 

En efecto, será un gran reto que debemos asumir, las alternativas para lograrlo estará en las capacidades que desarrollemos para enfrentar los cambios con un pensamiento más amplio y menos binario. El posliderazgo en la psicopolítica debe poseen algo parecido a una visión bifocal porque tienen que gestionar el cambio a la transición digital visualizando un futuro con tecnología en pro de la humanidad.

 


[1] FOUCAULT, Michel (1999). Estrategias de Poder. Barcelona, España.

[2] HAN, Byung-Chul. (2013). El Enjambre. MSB Matthes & Seitz, Berlín, Alemania

[3] Věra Jourová https://es.euronews.com/2020/04/09/vera-jourova-matando-el-coronavirus-no-debemos-matar-la-democracia-y-los-derechos-en-europ

[4]UREGUI, Gurutz (2000) La democracia planetaria”. Editorial Ediciones Nobel, S.A. Barcelona, España.

Share This